En primer lugar, decir que su propuesta era lo suficientemente vaga como para poder decir que no decía mucho. Que se aproveche a los jugadores de 2.ª B como árbitros. Y ya está. Me imagino que todos supusimos que se refería a utilizarlos como árbitros de categorías nacionales, porque la puerta a las categorías regionales la tienen abierta siempre; solo tienen que ir a su comité respectivo.
Con el respeto que me produce la propuesta de Emery, varios comentarios que me hacen ver bastante inviable su propuesta:
- Reglamento: sin parecer prepotente, yo creo que tengo un nivel de conocimiento del Reglamento bastante parecido al que pueda tener un jugador de 2.ª B; es decir, mucho de reglamento de la calle con unas pocas píldoras del de verdad, que hace que el común de los mortales (no árbitros) crean que sé de qué va la historia. Pues bien, si os contara la de veces que algún árbitro de regional me ha tenido que explicar algún punto básico del reglamento, mi reputación bajaría muchos enteros.
Es verdad, también, y ahora sí soy algo prepotente, que podría estudiarme de memoria el Reglamento, en una o dos semanas. Y cuando digo de memoria, digo poder recitarlo entero de memoria. Venga, pongamos un mes. ¿Y qué? ¿Esa memorización me permitiría decir que conozco el Reglamento? Ni de coña. Hay un montón de situaciones en las la memorización no sirve de nada. La única forma de dominar absolutamente el Reglamento es haber metido la pata unas cuantas veces en campos de tierra o de hierba artificial.
Estoy seguro de que si los jugadores (de cualquier categoría) se supieran el Reglamento igual de bien que los árbitros, se acabarían la mitad de las quejas y de los corrillos alrededor de los árbitros. "Arbi, que ha sacado de banda y era fuera de juego". "Arbi, que he tocado balón". Arbi, arbi, arbi.
- Conocimiento del juego: lo que tengo claro es que un jugador recién retirado en 2.ª B coge, como entrenador, a un equipo de primera y podría hacer un papel digno. El mismo jugador se pone a arbitrar un partido de 2.ª B y quizá no haga mucho el ridículo. Quizás. La propuesta de Emery es osada por desconocimiento. Por no saber qué es el arbitraje. Por mucho que sepa del juego un jugador de 2.ª B, me gustaría ver cómo resuelve la situación en la que pita algo (o no lo pita) y se le echan encima seis o siete jugadores en plan energúmeno. Un árbitro de 2.ª B es posible que haya tenido que soportar, a su tierna edad, más de una veintena de situaciones así. No hay que ser muy listo para saber quién sabría manejar mejor esa situación, ¿no? Ojo, no estoy diciendo que no hubiera algún jugador que desde el primer día no lo hiciera perfecto como árbitro, porque prodigios los hay en todos los ámbitos de la vida, pero de ahí a extrapolarlo a todos los jugadores de 2.ª B, hay un trecho.
- Forma física: aquí ya tengo problemas para comentar, porque no sé mucho sobre la forma física de los jugadores de 2.ª B, pero me voy a tirar a la piscina. ¿Conoce Emery las pruebas físicas a las que se tiene que someter un árbitro de fútbol? ¿Sabe Emery que en 2.ª B un árbitro, de media, debe recorrer unos ocho o nueve kilómetros por partido? Que parece una tontería, pero si vemos un partido de primera y otro de 2.ª B, el ritmo de los jugadores no se parece mucho, y no sé si un jugador de 2.ª B podría compararse a un árbitro de la misma categoría. A lo mejor sí, ya digo que no lo sé. Pero a lo mejor Emery tampoco.
- Somos españoles: en España tenemos un problema y es que todos sabemos de todo. "No me jodas, yo eso lo hago con la gorra" es una frase típica de los hombres en este país. Las mujeres también tienen la suya, eso sí: "Que no, que eso no se hace así". Y ya está, no hay más opciones. O te crees que sabes hacerlo o crees que sabes cómo no hay que hacerlo. Y esto vale para cualquier cosa, incluido el arbitraje. En este país todos sabemos arbitrar. Todos. Y si no sabemos, lo que tenemos que conseguir es que la gente piense que el árbitro sabe menos que nosotros: se le hacen aspavientos en el campo, te ríes en su cara, le desautorizas después de ver seis repeticiones o, simplemente, se dice lo malo que es en una rueda de prensa.
Hace muchos años hice un propuesta en este mismo blog, que por vieja no consigo encontrar: propuse que se aprovecharan los torneos veraniegos para que los arbitraran futbolistas. Bueno, si no todos, al menos algunos. Con unos pocos partidos "reales" que arbitraran los futbolistas, creo que se resolverían muchos de los problemas de opinión pública que tienen los árbitros en este país.



